Cómo hacer un sándwiche saludable

Cómo hacer un sándwiche saludable

Muchas veces son una salvación cuando tenemos poco tiempo para cocinar, o si vamos a comer al aire libre, en viaje, en la playa, etc. Si queremos sustituir una comida por un sándwich debemos procurar aportar todos los nutrientes necesarios para que sea una comida completa y saludable.

Paso 1
Elije un tipo de pan.
Esto nos aportará hidratos de carbono que son la fuente de energía principal de nuestro sándwich. Además, si los seleccionamos bien, nos aportarán fibra alimentaria. Puede ser: pan integral o de salvado, pan de centeno, pan de garbanzos, pan de lentejas, pan de avena, pan de semillas, etc.

Paso 2
Elije una proteína.
Su principal función es estructural, son el principal “material de construcción” que forma y mantiene nuestro cuerpo. Además, nos dan saciedad. Eso las hace muy importantes en nuestros platos. Hay proteínas vegetales y animales pudiendo elegir cualquiera de ellas.
En caso de que desees agregar una proteína de origen animal, puede ser, por ejemplo: huevo duro o revuelto, atún al natural, pollo, carne vacuna feteada (lomo, nalga, bola de lomo, peceto), carne de cerdo feteada (solomillo, carré), salmón ahumado, queso magro, ricota.
En el caso que la prefieras de origen vegetal, puede ser por ejemplo: tofu condimentado o a la plancha, seitán, hamburguesa de legumbres caseras, hummus.

Paso 3
Elije un alimento que aporte grasas.
Las grasas no sólo van a hacer de nuestro sándwich una comida más rica, sino que nos aportarán energía y también nos darán saciedad por más tiempo, por lo que podremos llegar con menos hambre a la siguiente comida. Es importante seleccionar grasas saludables como, por ejemplo: palta, pasta de maní, aceitunas, aceite de oliva.

Paso 4
Elije vegetales.
Los vegetales aportan fibra, volumen, agua, vitaminas y minerales a la comida y nos permiten hacer versiones variadas y más llamativas de un mismo sándwich. Puedes elegir, por ejemplo: hojas verdes (rúcula, espinaca, lechuga, kale), tomate, zanahoria rallada, grillada o en mayonesa, berenjenas, zapallitos o zucchinis grillados, pepino en rodajas o en vinagre, champiñones feteados, cebolla cruda o caramelizada, pickles, palmitos, remolacha en rodajas o en mayonesa, morrón a la plancha, en conserva o en mayonesa.

Te dejamos algunas ideas de sándwiches:

  1. Sándwich de pan de salvado tostado con mayonesa de zanahoria y aceite de oliva, queso magro, cebolla caramelizada, rúcula y tomate desecado.
  2. Sándwich de pan de semillas con palta pisada con limón y pimienta, suprema de pollo desmenuzado, hojas de espinaca y rúcula.
  3. Sándwich de pan de maíz con peceto feteado, pepino, tomate, rúcula y aceitunas picadas.
  4. Sándwich de pan integral tostado con morrones asados, cebolla caramelizada, berenjena grillada, champiñones salteados y hummus.
  5. Sándwich de pan de avena con atún al natural mezclado con queso untable magro, espinacas y tomates picados.

AHORA TE TOCA A VOS ARMAR TU SÁNDWICH Y DISFRUTARLO EN EL MOMENTO QUE MÁS TE GUSTE.

Cambiemos la perspectiva: Hablemos de Obesidad

Cambiemos la perspectiva: Hablemos de Obesidad

Cada conversación cuenta y puede ser lo que se necesita para cambiar las perspectivas.

La obesidad es un problema colectivo que requiere una respuesta colectiva por eso necesitamos cambiar la percepción de la obesidad, dejar de verlo como un problema individual. Educando a las personas para que reconozcan el papel que juegan la sociedad y otros factores, es posible cambiar esta perspectiva.

Hace falta crear planes de acción nacionales para abordar la obesidad con medidas proactivas y basadas en evidencia.

Les dejamos algunos datos estadísticos:

▪️En el 2020 casi 1000 millones de personas (1 de cada 7) en el mundo tenían obesidad y se espera que para el 2035 esta cifra ascienda a 1900 millones (1 de cada 4).

▪️Si a esto le sumamos las personas que tienen sobrepeso, para el 2035 más de 4000 millones de personas vivirán con sobrepeso u obesidad.

▪️El impacto económico del sobrepeso y la obesidad se estimó en 2,4% del PBI en 2020. Y se estima que aumentará al 2,9% del PBI para el 2035 lo que representa 4,32 billones de dólares.

*Todas las estimaciones y cifras globales corresponden a los 161 países que aparecen en The Economic Impact of Overweight & Obesity in 2020 and 2060 (World Obesity Federation & RTI International, 2022)

¿Cómo lograr una hidratación adecuada?

¿Cómo lograr una hidratación adecuada?

La importancia de una hidratación adecuada para alcanzar un estilo de vida saludable

Para lograr un estilo de vida saludable hay 3 pilares fundamentales:

  • Dieta equilibrada
  • Actividad física moderada
  • Mantener una correcta hidratación

Mantener una hidratación adecuada y constante a lo largo del día es uno de los pilares fundamentales para llevar un estilo de vida saludable, ya que el agua es el componente principal de los seres humanos (aproximadamente el 60% de nuestro peso es agua) y tiene un papel fundamental en numerosas funciones de nuestro organismo. Sin embargo, aunque dependemos de ella, nuestro cuerpo no es capaz de sintetizarla en cantidades suficientes ni de almacenarla, por lo que debe ser ingerida diariamente la misma cantidad que se pierde a través del sudor, la orina, la respiración y las heces.

Se recomienda tomar aproximadamente 2 a 2,5 litros de agua al día (bajo condiciones normales de actividad y temperatura), siendo importante que el 80% sea por ingesta directa de agua y un 20% a través de los alimentos que comemos (es decir 1,6 a 2 litros de agua y tan solo 400 a 500 ml a través de los alimentos)

¿Por qué es tan importante una correcta hidratación para nuestra salud y bienestar?

Cuando perdemos más agua de la que ingerimos se produce un balance negativo de agua en nuestro organismo dando como resultado la deshidratación.

Con solo un 1% de pérdida de nuestro peso corporal, ya se puede ver afectado nuestro rendimiento físico y cognitivo, y, a medida que aumenta la deshidratación, los síntomas y efectos se van agravando, pudiendo llegar, en los casos más severos, a delirios y alucinaciones.

Si pasamos un tiempo prolongado sin tomar agua, nuestro cuerpo puede llegar a perder hasta el 10% de su peso en forma de agua. Con una deshidratación superior a este porcentaje no es posible recuperarse sin asistencia médica.

Si nuestro cuerpo de forma crónica no recibe la cantidad de agua necesaria le estamos causando ciertos desajustes que pueden ocasionar daños severos a órganos como los riñones, el cerebro, los pulmones, el hígado, etc.

Por ello, la cantidad de agua que se elimina cada 24 horas debe ser restablecida para mantener el equilibrio hídrico del organismo (entendiendo por adecuado equilibrio hídrico cuando la diferencia entre el aporte y las pérdidas de agua tienden a cero).

Las necesidades de agua varían en cada individuo, de acuerdo con diversos factores, como: la edad, el sexo, la intensidad y duración de la actividad física que podamos realizar, las altas temperaturas y humedad ambiente, el tipo de ropa y la tasa de sudor de cada persona.

Beneficios del agua en tu cuerpo

  • Juega un papel importante en la digestión de los alimentos y en la absorción de nutrientes.
  • Es esencial para que los riñones funcionen bien y favorece la eliminación de toxinas y otros desechos del organismo.
  • Contribuye a mantener nuestro rendimiento físico y cognitivo normal.
  • Ayuda a proteger las articulaciones y contribuye a un óptimo funcionamiento de los músculos.
  • Es necesaria para el buen funcionamiento del corazón. Ayuda a regular la presión arterial y la circulación sanguínea.
  • Es imprescindible como constituyente de la sangre
  • Ayuda a regular la temperatura del organismo, especialmente durante la práctica de ejercicio físico y ante situaciones de calor intenso.
  • Ayuda a la hidratación y elasticidad de la piel.
  • Hidrata las mucosas, garganta, bronquios y pulmones; disminuyendo la probabilidad de infecciones virales.
  • Aumenta la capacidad de concentración y de memoria.

Hábitos y aspectos clave para llevar una hidratación natural adecuada

Del mismo modo que está culturalmente establecida la regularidad en la ingesta de alimentos, debería estarlo también en el agua.

Muy pocas personas tienen el conocimiento suficiente para mantener hábitos saludables de hidratación. Generalmente desconocen cada cuanto tiempo es recomendable tomar agua, cuál es la forma más adecuada de hacerlo, a qué temperatura, etc.

La mayoría de las veces lo hacemos cuando sentimos sed (en estos casos, además, lo habitual es tomarla de forma rápida o de un solo trago para saciar la sed lo antes posible) o la consumimos durante las principales comidas del día (para favorecer la ingesta de los alimentos).

Si queremos mantener unos hábitos saludables de hidratación, habría que tener en consideración los siguientes aspectos clave:

Frecuencia

La pérdida de agua en nuestro organismo se produce de forma constante sin embargo nosotros solo tomamos agua de forma intermitente o muy esporádica. No debemos esperar a tener sed para tomar agua, ya que la sensación de sed es un síntoma de alerta que activa nuestro organismo para indicarnos que el cuerpo ya está deshidratado. Un desequilibrio hídrico corporal de tan solo un 1% puede afectar a nuestro rendimiento físico, a nuestras capacidades cognitivas y nuestro estado de ánimo. Es por esto que lo ideal es tomarla en intervalos regulares (unos 330 ml. cada una a dos horas aproximadamente).

Cantidad

El agua es el principal componente de los seres humanos y tiene un destacado papel en numerosas funciones fisiológicas, lo que contribuye al equilibrio vital de nuestro organismo.

A pesar de ser de gran relevancia para nuestra salud y bienestar, debemos saber que el cuerpo humano no tiene capacidad para almacenar agua, por lo que cada día se pierden en torno a dos litros y medio, ya sea por la respiración (400 ml), el sudor (350 ml), la orina (1.500 ml) o las heces (150 ml). Por ello, la cantidad de agua que se elimina cada 24 horas debe ser repuesta para mantener el equilibrio hídrico del organismo. Entendemos que realizamos una adecuada hidratación o mantenemos un balance hídrico equilibrado cuando la diferencia neta entre el agua consumida y el agua eliminada tiende a cero.

Numerosos expertos recomiendan una ingesta total de agua de entre 2 y 2,5 litros al día para las mujeres adultas y de entre 2,5 y 3 litros al día para hombres adultos, bajo condiciones normales de actividad y temperatura. También se recomienda que el 80% sea por la toma directa de agua y un 20% a través de los alimentos que comemos.

Es importante destacar que, si realizamos algún tipo de actividad física, trabajo físico intenso o las condiciones ambientales son adversas (temperatura superior a 38°C o humedad relativa de más del 50%), es necesario aumentar la ingesta de agua al menos en 400 ml.

Modo

El aparato digestivo solo es capaz de asimilar aproximadamente 800 ml de líquido por hora, por lo que es importante consumirla despacio, en pequeños tragos y a una temperatura entre 10 y 15°C para favorecer su absorción y que el cuerpo la asimile más fácilmente.

Calidad

No solo es importante la cantidad, frecuencia y modo en que ingerimos el agua, sino que, para garantizarnos una adecuada hidratación en todo momento y lugar, es importante también conocer la calidad y el origen de esta. Ciertamente, esta calidad queda garantizada cuando se trata de Agua Mineral Natural, por sus especiales características:

  • Es pura y sana en origen, protegida de toda contaminación, por lo que no necesita ni recibe ningún tratamiento químico de desinfección.
  • Es envasada conservando toda su pureza y propiedades.
  • Mantiene una composición constante en minerales y oligoelementos.

CUIDA TU SALUD: MANTENETE ACTIVO, HIDRATADO Y COME SALUDABLE